LITERATURA PARA ESCUTAR!

Literatura para escuchar: presentan una colección de 30 cuentos leídos por artistas

Un proyecto de la cineasta Lucrecia Martel.Son clásicos y modernos de la literatura argentina. Se podrá acceder a ellos en la tablet, en la computadora o el teléfono.

Colección. Lucrecia Martel y Graciela Speranza llevaron adelante el proyecto. /Rolando Andrade Stracuzzi

Colección. Lucrecia Martel y Graciela Speranza llevaron adelante el proyecto. /Rolando Andrade Stracuzzi

 

Nació como un regalo que Lucrecia Martel quiso hacerle a su familia. Algunos de sus integrantes tienen problemas de visión y se les dificulta la lectura. Así imaginó una colección de audiolibros: una audioteca literaria argentina, con treinta cuentos leídos e interpretados por 30 actores y músicos. Y estará disponible para cualquier tipo de dispositivo electrónico.

En su página web, el Ministerio de Cultura de la Nación, que administrará la plataforma literaria, dice que el acceso será posible desde una computadora, un teléfono móvil, una tablet o un reproductor de CD. Para eso, habrá que dirigirse a http://www.cultura.gob.ar o audioteca.gob.ar.

La colección fue curada por Graciela Speranza, con quien Martel ya había trabajado en el telefilm Las dependencias, una aproximación al mundo de Silvina Ocampo. María Onis –que colabora con Lucrecia Martel en sus trabajos fílmicos- tuvo a su cargo el delicado trabajo de edición. Martel, que coordinó el proyecto, optó por el preciosismo para alumbrar esta primera colección y por eso llegó a hacer muchas tomas de cada párrafo. Lo cierto es que una de las cineastas argentinas más reconocidas internacionalmente se embarcó en un proyecto literario.

Hoy, en la Biblioteca Nacional, se conocerán los detalles del proyecto. Sólo por anticipar algunas sorpresas: Humberto Tortonese lee La bola de pelusa de Marcelo Cohen, y el Tata Cedrón, Las doce a Bragado, de Haroldo Conti. Según contaron Speranza y Martel a Clarín, también se sumaron, entusiasmados y emocionados, Mario Alarcón que interpreta el cuento La tardecita, de Juan José Saer e Ivan Moshner, con El pianista, de Ricardo Piglia, entre otros. Está Silvina Ocampo, por Cristina Banegas, y Aira, por Fernando Noy. Y no faltará Jorge Luis Borges.

“Comenzamos hace tres años conversando esta idea con Rodolfo Hamawi, ex director de Industrias Culturales, que se interesó mucho en el proyecto. La idea fue pensada no sólo para quienes tienen problemas de vista, sino para quienes pasamos mucho tiempo con las orejas libres y las manos ocupadas”, cuentan Martel y Speranza.

En toda Europa y Estados Unidos el audiolibro es un segmento muy desarrollado de la industria editorial. “Esto tuvo un concepto lúdico y se trata de una selección arbitraria. Pero no queríamos que fuera una antología”, dice Martel. “Ni que respondiera a un canon literario”, agrega Speranza.

Coinciden en que eligieron los cuentos “por la belleza de los textos y por la diversidad de los espacios. El lector mejora ciertos lugares al iluminar esos textos. Es lo que pasa cuando, por ejemplo, una artista plástica lee un cuento como Oficina. O cuando un lector como Erasmo, que maneja ciertos códigos del habla villera, lee un cuento de Cucurto”.

Desde hoy, cada lector podrá tener una biblioteca que vuelve a los orígenes de la narración oral, pero enriquecida con los matices de voces que interpretarán las palabras de otros.

LOS CUENTOS, SUS AUTORES, SUS INTERPRETES

  • Final del juego, de Julio Cortázar, por Erica Rivas.
  • Funes el memorioso, de Jorge Luis Borges, por Guillermo Arengo.
  • Como una cabeza enloqucida vaciada de su contenido, de Patricio Pron, por Maximiliano Gallo.
  • Bajo cero, de Damián Ríos, por Claudia Cantero.
  • Caballo en el salitral, de Antonio Di Benedetto, por Marco Antonio Caponi.
  • Ferrocarriles argentinos, de Elvio Gandolfo, por Osvaldo Santoro.
  • Japonés, de Rodolfo Fogwill, por Luis Ziembrowski.
  • Las doce a Bragado, de Haroldo Conti, por el  Tata Cedrón.
  • Un día cualquiera, de Hebe Uhart, por Mónica Cabrera.}
  • La gata, de Héctor Tizón, por Jaime Torres.
  • As de espadas, de Juan Filloy, por Alejandro Awada.
  • La tardecita, de Juan José Saer, por Mario Alarcón.
  • La gran bola de pelusa, de Marcelo Cohen, por Humberto Tortonese.
  • Oficina, de Leticia Obeid, por Eva Blanco.
  • La gran noche de los trenes, de Sara Gallardo, por Adriana Aizemberg.
  • Una mañana con el hombre del casco azul, de Washington Cucurto, por Erasmo Olivera.
  • El cerebro musical, de César Aira, por Fernando Noy.
  • Tratado de fitolingüística, Mario Ortiz, por Esteban Bigliardi.
  • El diario, de Ana Basualdo, por Stella Gallazi.
  • Nada que ver conmigo, de Carolina Bruck, por Alejandra Fletchner.
  • El pianista, de Ricardo Piglia, por Iván Moschner.
  • Asiático, de Federico Falco, por Alberto Ajaca.
  • Diario de un explorador, de Jorge Accame, por Capullo Medina.
  • El rescate, de Daniel Moyano, por Norma Argentina.
  • Pirovano, de Matilde Sánchez, por Marta Lubos.
  • Los bultos, de Carlos Hugo Aparicio, por Roly Serrano.
  • La casa de azúcar, de Silvina Ocampo, por Cristina Banegas.
  • Velcro y yo, de Martín Rejtman, por Fabián Arenillas.
  • Ay Enrique, de Elvira Orphee, por Verónica Llinás.
  • Habrá que matar a los perros, de Miguel Briante, por Manuel Callau.

Funes el memorioso,

Jorge Luis Borges

GUILLERMO ARENGO

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Autor: megbatalha

Intérprete e Tradutora

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